“La diferencia entre el pasado, el presente y el futuro es sólo una persistente y testaruda ilusión”
Albert Einstein
En 1900 a los 21 años, Einstein obtuvo su diploma y estaba ávido por comenzar su carrera como físico. Sin embargo tuvo que esforzarse para encontrar trabajo, Después de dos años de búsqueda, lo encontró en Berna, Suiza. Sus Ingresos y su sencillo trabajo de revisar solicitudes de patentes, le permitían pensar en física después de sus labores. Fue así como poco a poco se adentró en una cómoda rutina. Cada día iba caminando al trabajo por las calles de Berna, ciudad famosa por su arquitectura medieval y hermosas torres de reloj.
A su regreso a casa Einstein pasaba de nuevo por las torres de reloj; una ruta que recorría a menudo más cercano Michele Besso. Conversaban regularmente sobre ciencia y filosofía, y sobre la naturaleza del tiempo. Luego de una de estas charlas Einstein, de repente se dio cuenta de que el tiempo no es absoluto. En otras palabras y a pesar de nuestra percepción común de que un segundo siempre es un segundo en cualquier parte del universo, la velocidad con la que fluye el tiempo depende de donde estés y a qué velocidad viajes. Fue por esto que en su primer artículo de la Teoría Especial de la Relatividad, Einstein dio sus agradecimientos a Besso.
El tiempo Universal
La mayoría de nosotros piensa que entendemos el significado del tiempo. El tiempo es lo que miden los relojes, que marcan con su tic-tac el ritmo constante de segundos, minutos y horas. Aunque nuestros relojes pueden funcionar rápido o despacio debido a fallas mecánicas, creemos que hay algún “reloj maestro” para el universo que, en un mundo ideal serviría como referente para la sincronización de los demás relojes. La noción del paso regular del tiempo está tan arraigada en la conciencia humana que nuestras lenguas han desarrollado maneras especiales de diferenciar eventos del pasado, del presente o del futuro. Antes de Einstein la mayoría de físicos también aceptaba, sin cuestionarse, la idea del tiempo universal.
Un dilema matemático
Al proponer que la velocidad de la luz era constante para todos los observadores, Einstein introdujo un acertijo: ¿Cómo podían diferentes observadores medir la misma velocidad de la luz cuando ellos se movían a velocidades diferentes. La velocidad es una medida de distancia dividida por el tiempo (por ejemplo kilómetros por hora), Einstein entendió que para que la velocidad permaneciera constante, los intervalos de tiempo y distancia tendrían que cambiar, de manera que su correlación se mantuviera igual.
El tiempo de Einstein
La respuesta de Einstein derrumbó ideas de vieja data, acerca de la naturaleza del tiempo como una progresión invariable y continua de sucesos del pasado al presente y al futuro. Aunque parezca difícil de creer no existe un “reloj maestro” que regule el universo entero. El tiempo no transcurre al mismo ritmo para todos y en todas partes. Al contrario Einstein demostró que la velocidad con la que el tiempo transcurre depende de la velocidad con la que se mueve el reloj que mide el tiempo.
Según la medida de un observador inmóvil, cuanto más rápido viaje un objeto, más despacio transcurre el tiempo para ese objeto, Quizás sea aún más sorprendente que en teoría, el pasado de una persona podría ser el futuro de otra. Por eso Einstein describió el pasado, el presente y el futuro como “ilusiones persistentes”.
Einstein la Exhibición, Parque Explora.
Espera pronto otro artículo, con más información acerca de Einstein y el Tiempo:
- Un experimento "mental", "¿Cuánto dura un segundo?".
- Las máquinas del tiempo.
- Que día sería si Einstein hubiese partido en un rayo de luz a sus 18 años. (Diferentes fracciones de la velocidad de la luz).
Comentarios
Gracias Ana, por poner tan buenos articulos!